En América Latina, así como en el resto del mundo, hay señales financieras que indican que lo peor de la crisis económica global pasó y que ahora se avecina una “incipiente primavera”, según dijo Ernesto Talvi, director ejecutivo de Ceres, un centro de análisis económico en Uruguay.
Esta incipiente primavera se nota, por ejemplo, en el precio de las acciones de América Latina, que creció un promedio de 35%, y en la apreciación de un 8% de las monedas de la región, destacó Talvi en una conferencia de prensa en la que analizó la crisis global y su impacto en Uruguay.
El ambicioso plan del G-20 para reactivar la economía, así como las medidas que tomó el gobierno del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, jugaron un rol importante en la distención de la crisis financiera mundial.
Según Talvi, las medidas que adoptó el G-20 para ayudar a las económicas emergentes – tales como inyectar un billón de dólares a través del Fondo Monetario Internacional (FMI) y flexibilizar los préstamos que otorga – ayudó a que varios países de América Latina tengan suficiente liquidez para hacer frente a la crisis.
“Como la crisis detonó en el centro y fue global, era claro que los países emergentes eran víctimas inocentes de algo que no habían precipitado, y que iban a tener disponible un enorme apoyo de la comunidad mundial”, dijo Talvi.
“Los mercados dieron por descontado que este apoyo iba a ocurrir y ocurrió”.
Esto no quiere decir que la recesión haya terminado.
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